Cosmética esencial

Fabricamos los cosméticos básicos, los justos y necesarios

Cuidar tu piel

La piel es el mayor tejido del organismo y cumple con la función básica de ser el envoltorio que posibilita el tránsito de sustancias entre el interior y el exterior del cuerpo. Esta función conlleva elevados requerimientos biológicos y necesita de continuos cuidados. Por eso existe la cosmética. Porque los humanos siempre hemos deseado que nuestra piel tenga el mejor aspecto posible y que además esté sana y pueda realizar de forma adecuada su función protectora.

¿Cómo hacerlo?

Bueno, … no creo que la respuesta sea difícil, pero sí sé que esta es una decisión que está sometida a un vaivén de posibilidades y modas…

La cosmética existe hace más de 5.000 años, y sin embargo no ha sido hasta las últimas décadas del siglo XX cuando su uso se generalizó y pasó a una gran escala de producción. Esto supuso la entrada en la cosmética de productos de síntesis química que, utilizados como base de las fórmulas, permitió la fabricación de estos cosméticos en cantidades hasta entonces impensables. Ampliamente utilizados en la cosmética convencional, estos productos de síntesis han sido relacionado en ocasiones con diversos peligros para la salud, que sin embargo no han sido demostrados científicamente.

A esta predominancia de los productos de síntesis en las actuales fórmulas cosméticas, se ha unido los últimos años, lo que parece ser una necesidad perentoria; la introducción en las fórmulas cosméticas de productos que aseguran un supuesto efecto mágico sobre la piel.

Y por si fuera poco, en este controvertido mundo de la cosmética, hay un tercer factor que tiene a enturbiar aún más su sentido ultimo (cuidar la piel), y es la multitud de productos que parece que son necesarios para realizar ese cuidado y sin los que no deberíamos vivir.

Ante este panorama, y buscando una línea de productos cosméticos que me gustase para mi familia y para mí, pensé que una buena opción era fabricarlos yo. Y bueno, soy doctora en Biología y hice mi especialidad en bioquímica, así que, me puse a ello.

¿Qué condiciones básicas deberían tener esos cosméticos que iba a fabricar?

  • ser una línea minimalista, de pocos productos, los esenciales con los que poder dar respuesta a las necesidades habituales de los diferentes tipos de piel;
  • estar elaborados a partir de productos naturales: aceites vegetales como bases de las formulaciones, aceites esenciales como aromas, ceras como emulsionantes y productos de uso alimenticio como conservantes;
  • y finalmente, ser dignos de confianza; absolutamente fiables, es decir, que fuesen lo que decimos que son, ni más… ni menos.

Con una fabricación personal

Con la condición de que mis productos fuese esenciales, naturales y de confianza, me puse a investigar.

Y una vez que me puse a fabricar para nuestro uso personal, empecé a descubrir con sorpresa la cantidad de gente que me pedía alguna de esas cremas sencillas y artesanas, que parecían raritas -ni os cuento cómo eran mis primeros envases ;)-, pero que funcionaban a las mil maravillas.

Y así, poco a poco fue tomando forma la idea de hacer de esa actividad, entonces reducida al ámbito familiar (productos testados en amigos y familiares), un negocio.

Ahora, cinco años después de la creación de nuestro laboratorio, hemos conseguido una reducida lista de productos que responden a las necesidades básicas de todo tipo de pieles, que cuentan en su formulación con materias primas naturales y que dan lo que ofrecen.

Fabricamos los cosméticos básicos, los justos y necesarios

 Y también, personalizable

A todo lo anterior, hay que añadir algo más.

El contacto estrecho que hemos tenido desde el principio con nuestros clientes ha hecho que de una forma u otra, acabásemos adaptando nuestro productos a las necesidades de cada uno. Así, hemos llegado a personalizar lo básico. Y es que aunque nuestros productos dan cobertura a las principales necesidades, no patológicas, de la piel, hay ocasiones en las que situaciones puntuales requieren que hagamos algún tipo de cambio. Porque utilizar materias primas naturales no nos exime de que nuestros productos puedan general alergias. Hay gente con alergia a los aceites de los frutos secos como son los de almendra o macadamia. Y para estos casos hacemos nuestro básico favorito, el Body Milk de Oliva, sin esos aceites. O personas que prefieren que sus cosméticos no lleven ningún tipo de aroma, y si no condiciona la fórmula, pues no se lo ponemos.

Nuestro propósito: ser tu elección

Esta es nuestra historia, nuestra trayectoria y el ideario con el que nos hemos puesto a trabajar. Ahora solo nos gustaría que probases nuestros productos y si te gustan, que podamos ser tu elección. Muchas gracias.