El aceite de Argán, también conocido como oro del desierto, es un producto cosmético y comestible que se obtiene tras un proceso de secado de los frutos del árbol de Argán (Argania spinosa) expuestos al sol. Una vez secos, se extrae la semilla de la almendra manualmente y pasa a prensarse en frío.

Usos y beneficios cosméticos

Los usos cosméticos de este aceite son múltiples debido a sus propiedades. La experta señala los siguientes aspectos:

Se puede emplear como aceite puro o formando parte de la composición de productos dermofarmacéuticos, como la crema, la emulsión, el sérum, el gel de baño, el champú o el exfoliante.

Es recomendable para hidratar el cabello, aportándole brillo y suavidad y para las uñas, gracias al principio activo lupeol presente en su composición. Asimismo, es ideal como hidratante corporal, favoreciendo la restauración del manto hidrolipídico de la piel y al no engrasarla.

No genera comedones, eflorescencia primaria del acné, por lo que es apto para pieles grasas con tendencia acnéica. No engrasa y penetra fácilmente en la piel.

Es cicatrizante, por lo que es recomendable para ayudar a la cicatrización de quemaduras y heridas, así como para la prevención y disminución de estrías.

El aceite de Argán es ideal para eliminar y prevenir los signos del envejecimiento cutáneo. Es decir, actúa como producto antiedad, disminuyendo y previniendo la aparición de arrugas y aportando luminosidad, flexibilidad y suavidad al rostro.

Es muy adecuado para calmar eritemas, es decir, irritaciones cutáneas.

Es antiséptico y antifúngico.

Para su aplicación, tanto en la piel de la cara o del cuerpo, como sobre las uñas o el cabello, hay que echar unas gotas en la palma de la mano y posteriormente masajear sobre la zona indicada. Si el producto se quiere aplicar sobre la piel del rostro o las uñas se untará el aceite de Argán con las yemas de los dedos, si por el contrario, se desea emplear sobre la piel corporal o el cabello habrá que utilizar la palma de la mano completa.